ETAPAS

1. SALA DE VAPOR A 45ºC Y CON 99% DE HUMEDAD.

El vapor de agua combinado con aceites esenciales provocan una sudoración intensa que ayuda a liberar toxinas, al tiempo que descongestiona las vías respiratorias, activa la circulación, relaja los músculos y abre los poros de la piel.

2. EXFOLIACIÓN TRADICIONAL ÁRABE.

Tumbados en una camilla de piedra caliente y con ayuda de un guante “kessa” de una rugosidad especial, perfecta para la exfoliación y la activación de la circulación, se frota toda la piel arrastrando la suciedad acumulada, reblandecida con el vapor de agua y el jabón negro.

3. HIDRATACIÓN.

Tras una ducha breve para eliminar los restos de la exfoliación, llega la hidratación. A las personas con piel mixta o grasa se les cubre todo el cuerpo con rassoul (una tierra arcillosa que se encuentra sobre todo en Marruecos) mezclada con agua de rosas y de plantas. A las pieles más secas se añade aceite de Argán que es extraordinariamente rico en ácidos grasos esenciales omega-6, vitamina E y polifenoles, lo que le da cualidades hidratantes, antioxidantes y regenerativas.

4. MASAJE.

Hasta aquí llega el tratamiento básico pero puede completarse con un masaje con jabón negro. Aprovechando que tenemos los músculos calientes y la circulación activada, este masaje puede ser muy efectivo para deshacer de contracturas o eliminar líquidos.

Y para finalizar esta experiencia tomará en un rincón tranquilo del Hammam un té de hierbabuena.